Ideas y prácticas para coeducar

¿Cómo es posible que en los libros de texto solamente el 7% de los personajes que aparecen sean mujeres? ¿Por qué se siguen reproduciendo desigualdades de género entre niños y niñas también dentro de la escuela?

Las mujeres solo ocupan el 9% de los personajes históricos que se estudian en Primaria y el 12,2% de los contemporáneos. En Secundaria, incluso, el dato descendía hasta un 7% para ambas categorías. No hay que olvidar que en España, hasta 1970, la educación era segregada, tanto en los niveles de primaria como en los de secundaria, bajo la estrecha vigilancia de la Iglesia. Al acceder las mujeres al modelo educativo masculino se produce la desaparición de lo femenino. En este modelo, no tienen cabida los conocimientos y valores asignados tradicionalmente a las mujeres, al estar infravalorados por la sociedad, valores que merecería la pena recuperar mucho más y revalorizar.

La coeducación es la propuesta que mejor contribuye a construir esos entornos seguros e inclusivos para que el alumnado pueda recibir una verdadera educación integral y de calidad. Para ello, la interdependencia y la ecodependencia son conceptos cuya comprensión nos ayuda a conseguir esos objetivos. Son conceptos imprescindibles para analizar el presente que estamos viviendo y ninguno de ellos aparece recogido en el currículo oficial.

Editado por FUHEM, el libro 71 propuestas para educar con perspectiva de género surge de la necesidad de abordar el día a día de los coles y el trabajo de los y las docentes, el profesorado enfrenta cada día una labor extensa y compleja, llena de desafíos cambiantes y de inercias difíciles de vencer. "Necesitábamos, entonces, ofrecer una herramienta sencilla y directa, que sirviera a educadoras y educadores para observarse y observar la escuela que les rodea, para desvelar y cuestionar la normatividad y androcentrismo que en ella se trasmite y para emprender pequeñas o grandes transformaciones que terminaran por transformar la escuela misma”, apunta Alicia de Blas, autora de la publicación, quien explica la motivación del libro en esta breve entrevista.


Cinco ejes distintos que construyen otra mirada

En esta guía, a través de cinco ejes transversales como son el reconocimiento en la diversidad, el reconocimiento de las mujeres, la valoración y la corresponsabilidad en los trabajos de cuidados y la convivencia democrática y el empoderamiento feminista; se ofrece una serie de propuestas para llevar a cabo en los colegios desde el minuto cero en distintos ámbitos como como el currículo escolar, la metodología, las relaciones personales, el lenguaje o los mismos materiales didácticos.

Las mujeres en los objetivos y contenidos del currículo escolar

Detrás del currículo oficial, se esconde un currículo oculto, todo aquello que se enseña y se aprende de manera no consciente, por el que la desigualdad y la violencia de género se cuelan en nuestros centros.

Muchas personas que han completado la educación secundaria desconocen que la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano no incluían a las mujeres. El currículo oficial y los libros de texto reproducen un canon cultural que se corresponde a los valores y espacios masculinos, y no a los de la totalidad de la población. Necesitamos presentar más mujeres científicas, exploradoras, líderes comunitarias, etc. Al tiempo que presentamos más hombres implicados en la lucha por los derechos de las mujeres o que han llevado adelante una paternidad corresponsable (propuesta 1).

Las mujeres en la metodología y organización del aula

El sesgo de género también está presente en el aula: cómo se organizan las clases, cómo se desarrolla la participación del alumnado, cómo se reparten las tareas dentro de los grupos o cómo responde el profesorado ante situación de disrupción, porque es frecuente ver cómo los alumnos reciben más atención que las alumnas por ser también ellos los que reproducen más situaciones disruptivas (entre un 75- 85%). Por ejemplo, una propuesta sería alentar a que las alumnas actúen con mayor frecuencia como portavoces de grupos de trabajo o promover parejas mixtas para la representación del grupo (propuesta 23).

Las mujeres en los espacios educativos

Los patios, pasillos y hasta las paredes de los centros educativos son un reflejo de la sociedad en la que se encuentran. En el patio, un grupo mayoritario de niños suele ocupar el patio con juegos de pelota, especialmente fútbol, mientras el resto de alumnado, que elige otras actividades, ocupan los espacios más marginales de los patios. La coeducación implica que los espacios rompan con la idea de que el espacio está dedicado exclusivamente al trabajo académico para dar cabida también en él a las relaciones, el cuidado o las emociones con algo tan simple como la instalación de bancos, sillones o pequeños rincones que faciliten el encuentro y la escucha mutua (propuesta 49).

Las mujeres y el lenguaje

¿Por qué siempre estamos en la “sala de profesores” o mandamos a los “niños al patio”? Si el lenguaje es una convención social se puede convenir modificarlo por un lenguaje más justo, inclusivo y convertirlo en una potente herramienta de transformación. Así, referirse a las familias en las comunicaciones que realiza el centro, en lugar de a padres, madres o tutores legales (propuesta 53).

Las mujeres y los materiales didácticos

Los recursos didácticos y, en especial, el libro de texto son una muestra más de que el ser humano más representado es el varón, y más concretamente el varón blanco, con buen nivel educativo y buena posición social y de apariencia atractiva y normalidad funcional. “Podríamos mostrar imágenes o incluir como personajes a mujeres y hombres en actitudes o ámbitos no estereotipados”, señala Alicia de Blas en la propuesta 68.